| Andragogía del Deporte | |
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Autor: Máster Jesús Escalante Patiño El presente tema, no está destinado a desvirtuar el auténtico origen de los términos que traeré a colación al respecto, mucho menos, irrespetar la digna imagen de quienes han tenido y tienen la enorme responsabilidad de administrar el deporte nacional dentro del ámbito de su competencia en el sector público o privado, sino más bien, al propósito de hacerme entender en su adaptación conceptual en materia deportiva, del cual, en primer término, la intención fundamental de ésta propuesta, es mejorar la imagen y complementar el perfil profesional (responsabilidades) de los Deportistas Adultos, responsables de planificar, administrar, capacitar, entrenar, organizar, controlar, fomentar, promocionar, dirigir, coordinar, estimular, motivar, proteger, supervisar, evaluar, reglamentar y sancionar las actividades deportivas que se desarrollen en el seno de las Entidades Deportivas debidamente registradas y reconocidas por las autoridades gubernamentales del país, dando espacio a lo que constitucional y jurídicamente se ha denominado Deportista Integral; y en segundo término, que nos permita concebir al Deporte como una Ciencia Social y no como una forma de respuesta atlética que ha sido concebida en el seno de una sociedad deportivamente organizada como la nuestra. Estando consciente de que existe un cierto desacuerdo entre especialistas deportivos, sobre la posibilidad de considerar al Deporte como una Ciencia Social, sólo es cuestión de analizar uno de los tantos conceptos que los especialistas en la materia, le atribuyen a la Ciencia Social, que no siendo un concepto absoluto, lo podemos definir como: “Una disciplina que comprende el estudio sistemático de la sociedad y sus individuos, o los fenómenos sociales que éstos generan”. En aplicación analógica al anterior concepto, la sociedad deportivamente organizada, es producto de la aplicación de procedimientos, normas, reglas y leyes, y eso requiere previamente de un estudio sistemático y continuo, donde además, se analizan los resultados como fenómenos naturales generados por la capacidad física e intelectual de quienes tienen la responsabilidad competir hasta el extremo, de cuyo contexto, continuamente se extraen nuevos métodos y formas de investigación científica, lo cual, conlleva a sin números de componentes Científicos y Profesionales, tales como la medicina, la administración, el derecho, la arquitectura, la ingeniería, etc. En otro orden de ideas, el artículo 2 de la Ley del Deporte, consagra que “el Deporte tiene por finalidad fundamental coadyuvar en la formación integral de las personas en lo físico, intelectual, moral y social, a través del desarrollo, mejoramiento y conservación de sus cualidades físicas y morales”; asimismo, nuestra Constitución Bolivariana en su artículo 111, establece claramente que “el Estado garantizará la atención integral de los y las deportistas sin discriminación alguna”. En ese sentido, existen Deportistas con múltiples responsabilidades, que consideran que el Deportista Integral, está orientado a ser “el Atleta que conoce y practica la mayor cantidad de disciplinas deportivas”, olvidándose que el Deportista es un universo mayor, el cual, puede estar definido como “todo aquel individuo insertado en el Sistema Deportivo Nacional a través de sus respectivos Entes del Sector Público y Privado”, cuyos roles van desde el practicante que se inicia en una disciplina, como los atletas, entrenadores, especialistas, jueces, árbitros, dirigentes, autoridades deportivas gubernamentales, etc., como así se deduce de los artículos 10, 13 y 26 de la Ley del Deporte, y 4º de su Reglamento Nº 1. Tomando en consideración lo anteriormente expresado, en concordancia con lo establecido en nuestra Carta Magna y la norma legal deportiva, mi propuesta se fundamenta en iniciar una jornada de capacitación con especial atención al “Deportista Adulto”, razón por la que he concebido el término de “Andragogía del Deporte”, con la intención de romper el paradigma de quienes consideran que “conocer las reglas y forma de una disciplina deportiva, es suficiente para arrogarse el conocimiento sobre lo que significa DEPORTE. Visto así, cada deportista en su propio rol, tiene atribuida diferentes responsabilidades, a veces muy ambiguas en razón de sus propios conocimientos generales, que nada tienen que ver con saber las reglas, normas y formas de competir con el adversario, arrojado a nuestra usual costumbre evolutiva, que al culminar cada etapa, el atleta se convierta en entrenador, el entrenador en dirigente, y algunas veces el dirigente en funcionario público deportivo, todo aprendido “después de aceptar su nuevo rol”. De esa manera anteriormente planteada, toda esa particular responsabilidad y experiencia, influye sobre la formación de nuestros atletas, transmitiéndose de generación en generación un ciclo perpetuo que incide sobre los evidentes resultados, toda vez, que nos condiciona a incurrir en el grave error de construir nuestra cultura deportiva en base a caminos y atajos cortos y desconocidos, sin mayor atención en la adecuada y continúa formación que se requiere previamente para concebir a un “Deportista Integral”. “Con la inteligencia nacemos, con la cultura crecemos” Nuestra tradición deportiva, siempre se ha nutrido de los resultados arrojados por los Atletas de Alto Rendimiento o los Profesionales consagrados a nivel mundial, pero muy poco del resto de deportistas que influyeron e influyen en sus exitosos resultados, tales como: compañeros, entrenadores, árbitros, jueces, especialistas, dirigentes y autoridades deportivas, que supone el paso por una Entidad Deportiva y por el apoyo de las Autoridades Gubernamentales, pero ello, sólo nos ha llevado a esperar del Atleta exitoso, lo bueno del “modelo a seguir”, a veces dejando de un lado, “lo correcto en el deber ser”, referente a las condiciones de las adecuadas capacidades para competir y actuar como Entrenador, Especialista, Juez, Arbitro, Dirigentes o Autoridad Deportiva Gubernamental, asimismo, para entender y entenderse entre sí, que nada tiene que ver con el rol que ejerce un Atleta en el ámbito de su competencia. Ante ésta premisa, resulta natural en nuestra sociedad, que “el niño de hoy, será el adulto del mañana” y que “los adultos más inteligentes quieren entenderse y los demás quieren imponerse”, por lo tanto, siempre habrá un adulto cuya experiencia, para bien o para mal, corresponde orientar al niño o al deportista principiante, ello así, para mejor alcance de lo que deseo expresar, me permito interpretar que la Pedagogía: “es una disciplina aplicada a la educación permanente del niño, y más que de entendimiento, es una fuente primordial de formación y orientación,”, asimismo, la Andragogía la interpreto como “la disciplina que ha de lograr que esa educación y ese aprendizaje continuo sean de mayor entendimiento entre adultos”, por ello, ya es hora de que todos los deportistas comencemos a unificar nuestras responsabilidades sociales para dar lugar a una mejor calida de vida en la comunicación organizacional de nuestras Entidades Deportivas, para que “los adultos entendamos y nos hagamos entender de una manera más inteligente”, en virtud, de que en Deporte: “sólo los más inteligentes (física y mentalmente) podrán ocupar el primer lugar”. Estar físicamente apto para competir, no significa ser suficientemente inteligente para lograr el triunfo, para ello, se requiere de una coordinación precisa entre la capacidad física, intelectual, cultural y de comunicación, es decir, capacidad de competir y capacidad de actuar, donde han de involucrarse adecuados recursos tales como: humanos, económicos, materiales y ambientales, además, de los bien definidos sentimientos y estrategias aplicables sobre las distintas culturas representadas en sus respectivos contendores a los que han de enfrentarse. Entendido de esa manera, todas las personas somos inteligentes, y en el Deporte, al combinarse la máxima capacidad física y mental de cada individuo, hace que las personas sean más inteligentes, de donde la diferencia intelectual entre los deportistas, radica en la calidad del entendimiento, es decir, “entender y hacerse entender” y no el de imponer conocimientos, es por ello, que considero que para ser un “Deportista Integral”, se requiere continuamente de convertir el conocimiento en cosas útiles, prácticas y efectivas, por cuanto, “Toda inteligencia es invisible para el que carece de entendimiento”, razones por la cual, en el Deporte, siempre existirán ganadores y perdedores. En virtud de que el niño deportista sólo cumplen instrucciones de los adultos, la primera inquietud que me vino a la mente antes de utilizar la expresión “Andragogía” y aplicarla al Deporte es: ¿Cómo mejorar el entendimiento entre los deportista adultos?, más aún, cuando carecemos de herramientas para convivir en una sociedad afectada por la inmensa variedad de criterios que inequívocamente influyen sobre nuestra cultura deportiva. Ante ésta situación he entendido que: “jamás podremos igualar la inteligencia de los demás, porque cada uno cuenta con sus propios códigos inteligentes, por lo que éstos códigos están destinados a cumplir un objetivo estrictamente particular”, donde lo único que nos queda aplicar, es descifrarlos y entenderlos, por lo tanto, las palabras de los sabios, además, los éxitos y los errores de los inteligentes, han de considerarse códigos inteligentes, y éstos fueron concebidos para entenderlos y transmitirlos, y no para observarlos. Considerando que la inteligencia es solamente una comparación entre mentes capaces, ésta apreciación me conduce a interpretar que la inteligencia entre adultos, se diferencia de otros, cuando el entendimiento evita cometer el menor número de errores, es decir, cuando se requiere que una persona se equivoque menos sobre una misma realidad. Analizando que antes de Newton, millones de personas vieron caer por lo menos una manzana del árbol, y que fue él, el primero en interesarse en su entendimiento, una vez resuelto, eso lo convirtió en sabio, ya que pudo conjugar en un mismo sentido la inteligencia y el entendimiento, ello así, y en pro de una adecuada convivencia deportiva, si lográramos entendernos entre deportistas adultos, sin reservas de ninguna naturaleza, y si entendiéramos el fruto que esperamos recoger de nuestros esfuerzos en conjunto, eso sería un gran éxito y un gran avance deportivo cultural en nuestro país. Ante está posible realidad, se hace necesario que el deportista adulto acepte que “el entendimiento, es un control preciso sobre el conocimiento y la adecuada comunicación, ejercido en principio internamente y luego a través de sus semejantes”, por lo tanto, el Deportista Adulto ha de ser orientado a que no puede seguir adiestrándose sobre el simple aprendizaje o enseñanza de las reglas de una particular disciplina deportiva, donde se carece de conocimientos fundamentales para entender la responsabilidad de entrar a conocer lo cultural, organizacional, político, gubernamental, gerencial y jurídico que requiere el sector deportivo, conocimientos éstos, que han de perdurar en el tiempo, en función de los cambios requeridos en el ámbito deportivo mundial. |
| Actualizado ( Martes, 26 de Enero de 2010 17:43 ) |

