| Los Credos del Kenpo Karate | |
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LA HUELLA DEL KENPO KARATE Los Credos del Kenpo Karate fueron diseñados y escritos rango por rango por el Grand Master Ed Parker a partir del año 1957, siempre consciente de que el tiempo altera inevitablemente actitudes y convicciones, buscando con ello que en el tiempo perdure la responsabilidad de seguir con el compromiso de su legado. El análisis de los Credos del Kenpo Karate en un buen uso del sentido de las palabras, no deja margen para la clemencia ni para descuidarse de uno mismo. Constituyen una determinante forma de vida o de muerte, donde se conjuga la supervivencia del Sistema, el amor por los demás y por uno mismo, incluso sí es necesario la muerte del adversario en los casos donde no hay lugar para otra alternativa. Los Credos deben ser mantenidos y ser protegidos como principios, porque sin ellos, la misma base y alma del hombre de bien perdería valor. El Honor ha de motivar a un Artista Marcial a la acción de buenos resultados y a su dignidad. Las Manos Vacías y la buena obra son los sustitutos primordiales que un Artista Marcial utiliza en lugar de las armas hechas por el hombre para acabar con el propio hombre. La disciplina desarrollada con el entrenamiento sin las armas implanta la justicia y la discreción aplicada a las Artes Marciales. Así los Credos o Principios del Kenpo Karate, estan concebidos para actuar como guía reguladora del deber ser y ayudar al Artista Marcial en el desarrollo de un sentido apegado a la justicia.
UNIVERSAL “Vengo a ti con las manos vacías, no tengo armas, pero si estoy obligado a defenderme o defender, mis principios o mi honor, si es cuestión de vida o muerte, del derecho o de la injusticia, entonces, aquí están mis armas, las manos vacías del Kenpo Karate”. AMARILLO - NARANJA “Acepto que soy simplemente un principiante en un nuevo y fascinador Arte que me guia a mayores obligaciones y responsabilidades. Para honrar mis obligaciones y responsabilidades, prometo servir a mi instructor, mis compañeros avanzados y menos avanzados”. PÚRPURA
“Entreno el sagrado Arte del Kenpo Karate y tomo libremente mi obligación y responsabilidad de nunca emplear mal mis habilidades para lastimar o intimidar. Lucharé solamente si estoy forzado a defenderme, lento para molestarme, reacio a tomar la ofensiva, rápido para perdonar y olvidar los enfrentamientos personales”. AZUL
“Nunca dejaré las reglas por el orgullo y mis pasiones, defenderé con toda la habilidad que poseo al débil, al desamparado y al oprimido. Prometo lealtad a la Organización y a mi Instructor. Además, prometo un esfuerzo inagotable de ganar la misma lealtad de los que me siguen en el entrenamiento”. VERDE
“Me comprometo a realizar un esfuerzo continuado de mejorar mis habilidades, de desarrollar mi conocimiento y de ensanchar mis horizontes. Me obligo bajo la dirección de mi Instructor aprender habilidades que me permitan enseñar el Sistema como ha sido diseñado”. MARRÓN I NIVEL
“En la medida que progresa mi habilidad como Instructor, nunca condenaré, ridiculizaré, perturbaré o avergonzaré a mis compañeros de clases o de grupos. Todas las reclamaciones las haré en privado lejos de la observación de cualquier persona”. MARRÓN II NIVEL
“Acepto que los asuntos privados que conozca de mis compañeros e Instructores, son informaciones confidenciales que no pueden discutirse con cualquier persona. Oraré para nunca violar este compromiso, ni cualquier otro para sacar ventaja personal”. MARRÓN III NIVEL
“Asumo el honor de considerar sagrado el derecho de todos los hombres de protegerse. Lo llevaré mas lejos para sostenerme como Artista Marcial entrenado en el Kenpo Karate. Tomaré sobre mí todas las obligaciones y responsabilidades que han de juzgar sobre mí Dios, Familia, País y Organización”. CINTURON NEGRO
“Juro que mi tiempo y mi comportamiento serán los activos de mi profesión, que haré crecer en su justo valor mientras progreso en el Kenpo Karate en todos mis niveles, para así estar constantemente preparado como un Instructor altamente calificado. También tengo la responsabilidad de proteger a mis alumnos contra individuos inescrupulosos que instan aprovecharse de las debilidades ajenas para privarlas de su progreso. Prometo conservar todas las cosas sagradas, Dios, mi Familia, mi País y mi Organización”.
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